Yolanda Daz se revuelve contra la posicin de «chantaje» de Junts con la jornada laboral: «Tengo lmites, no voy a entregar mi pas»


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Apenas 12 horas despus de descarrilar en el Congreso la reduccin de la jornada laboral a 37 horas y media, Yolanda Daz mantiene vivo el pulso con Junts por ser decisivos con sus votos en que se haya tumbado su proyecto estrella. Le acusa de negociar condicionando «el todo» con «una posicin de fuerza» que es de «chantaje» y le advierte de que por ah no va a pasar: «Yo tengo lmites y no voy a entregar mi pas».

El tono duro y beligerante de la vicepresidenta segunda con Junts ha roto una estrategia de guante blanco que el Gobierno mantiene con los de Puigdemont incluso cuando el partido independentista asesta derrotas parlamentarias al Ejecutivo votando con el PP. Ese trato preferente del PSOE para no comprometer futuras votaciones, pues Pedro Snchez le seguir necesitando en cada iniciativa que haya que aprobar, est hoy comprometido porque Sumar ha empleado trminos abiertamente hostiles. Daz ha tildado a Junts de representar a los sectores «ms reaccionarios» de la patronal espaola y ha rechazado que se puede incluir a este partido dentro del «bloque progresista» porque «uno es lo que vota».

En una entrevista en Ms de Uno, de Onda Cero, Daz ha reconocido que ha dicho a Junts una posicin poltica que «nunca se haba escuchado en Espaa» y ha admitido que ayer hubo «desconcierto en el hemiciclo» del Congreso por las cosa que le dijo. Pero se ha reafirmado en lo que expres.

«Uno lo que tiene que hacer es negociar y no condicionar el absoluto, el todo, con una posicin de fuerza que ya no es una clave de negociacin, es de chantaje. Entonces creo que las cosas han sido claras», ha sealado Daz.

Aunque no ha querido desvelar el contenido de sus negociaciones con Junts para intentar salvar la reduccin de jornada, s ha dejado ver que los de Puigdemont le reclamaban «medidas ajenas» a lo que era el proyecto de ley en s, se entiende que de otros asuntos que nada tienen que ver, y que ha sido la «propia coyuntura poltica» la que ha impedido «avanzar en otras cuestiones». Es ah cuando por segunda vez ha recalcado que ella tiene «lmites» aunque «no lneas rojas». Lo que tiene que ver con las pequeas y medianas empresas, que ha sido la excusa formal de Junts, se ha mostrado «dispuesta ahora mismo» a negociarlo pero ha deslizado que eso no ha sido el problema.

Repreguntada sobre si haba sido chantajeada, Daz lo ha negado para a continuacin decir que negociar no es utilizar la llave que le dan los votos para «hacer lo que sea menester». «Eso es lo que ha intentado Junts y se ha equivocado», ha afeado.

La vicepresidenta segunda, Yolanda D

La vicepresidenta segunda, Yolanda Daz, en el debate de la reduccin de jornada.Borja Sanchez-TrilloEFE

Por otra parte, Daz ha rechazado que ayer se sintiera «sola» por la ausencia de los ministros socialistas durante el debate parlamentario. El primero que no acudi fue Pedro Snchez, que ni siquiera se acerc al Congreso a votar. El presidente opt por irse a esa hora al cine con su mujer, Begoa Gmez, para ver la ltima pelcula de Amenbar.

Preguntada por ese gesto de no ir siquiera a votar, Daz ha respondido: «Cada uno tiene que hacer institucionalmente lo que debe de hacer. No estaba previsto que el presidente del Gobierno estuviera en este debate y yo hice lo que tena que hacer». La vicepresidenta ha opinado que «seguro» que «sigui el debate» y ha dicho que los diputados acuden a votar «siempre que podemos y, desde luego, a votar siempre». No fue el caso ayer de Snchez.

Daz ha negado cualquier sensacin de soledad y se ha replicado que haba «miles de trabajadores» fuera del Congreso en la manifestacin convocadas por los sindicatos. «No solamente no me sent sola, sino que me apasion lo que hice», ha incidido.

Precisamente ese apoyo en la calle es el que ha esgrimido para asegurar que la reduccin de jornada es una medida que est «ganada» en la sociedad. Pues asegura que los votantes del PP y de Junts quieren tambin esta medida. Por eso ha puesto el foco en que ayer, tras la votacin, los diputado del PP no aplaudieron ni celebraron haber ganado la votacin.





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