22 aos de choque, unos clavos oxidados y la llamada al 112: las claves en la tragedia de la pasarela de Santander
La muerte de cinco jvenes tras el hundimiento de la pasarela de El Bocal, en la costa norte de Santander, ha abierto una grieta en la exigencia de responsabilidades. Ayer el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morn, aseguraba que se tiene que hablar de responsabilidad de las tres administraciones (Ministerio, Gobierno de Cantabria y Ayuntamiento de Santander) respecto a la seguridad ciudadana. Por su parte, la alcaldesa, Gema Igual -que aseguraba que no se iban a pegar polticamente y que quiere evitar hacer ms fuerza en la herida mediante una discrepancia sin datos- apuntaba a la ejecucin de la obra, que fue de la Direccin General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar, dependiente de la Secretara de Estado de Medio Ambiente del Ministerio para la Transicin Ecolgica.
La documentacin oficial dibuja un escenario mucho menos difuso. Los papeles apuntan en dos direcciones polticas (Ayuntamiento y Demarcacin de Costas) y sealan dos fechas (6 de abril de 2004 y 31 de octubre de 2019).
Quiz sea pronto para entrar en determinadas cuestiones, pero que hoy estemos hablando de esto tambin es consecuencia de una dinmica que llevamos aos denunciando en Santander: el deterioro y la falta de mantenimiento de infraestructuras, denuncia a este diario el concejal de Izquierda Unida, Keruin Martnez. Se han convertido en un problema central de la poltica municipal, sobre el que hemos presentado mociones, ruegos y propuestas que han sido desodas.
El 6 de abril de 2004, el Ayuntamiento de Santander (PP) firmaba un documento oficial tras el periodo de informacin pblica del proyecto Senda peatonal entre el Faro de Cabo Mayor hasta la Virgen del Mar. El texto, rubricado por el entonces alcalde Gonzalo Pieiro y el concejal de Medio Ambiente, igo de la Serna -quien aos ms tarde sera ministro de Fomento-, inclua un compromiso Municipal de que una vez finalizadas las obras este Ayuntamiento se har cargo de su mantenimiento. No era una declaracin ambigua. El documento detallaba, en cuatro puntos, que no existe inconveniente en contraer compromiso con la Demarcacin de Costas de Cantabria (PRC y PSOE) para una vez ultimadas las obras proyectadas en la ‘senda peatonal’ referenciada, este Ayuntamiento se haga cargo de su mantenimiento. En este documento, al que ha tenido acceso EL MUNDO, nace una supuesta primera lnea de responsabilidad al demostrar un compromiso real y oficial -a modo de declaracin administrativa- y que sera remitida al organismo estatal.
La segunda fecha -31 de octubre de 2019- se corresponde con el acta del pleno ordinario de este Ayuntamiento, ya liderado en ese momento por la actual alcaldesa, Gema Igual (PP). La pgina 21 de dicho documento recoge una mocin presentada por el portavoz del grupo mixto UxS-IU), Miguel Saro. En apariencia, el texto versaba sobre la preservacin paisajstica de la costa norte. Pero en su interior afloran datos relevantes: el proyecto haba sido redactado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentacin (PSOE) y ejecutado en colaboracin con el Ayuntamiento.
Aunque la mocin instaba Demarcacin de Costas y al Ministerio a retirar el material restante de la obra por cuestiones paisajsticas -debido a las unnimes protestas de los vecinos sobre las horrendas infraestructuras que haban sido diseadas por el Ministerio- peda facultar al Ayuntamiento de Santander a realizar dichas tareas subsidiariamente previa tramitacin del oportuno expediente administrativo. De esta forma, se reconoca la capacidad de actuacin de la Administracin local, la misma que ayer -4 de marzo- ordenaba a la Polica Municipal precintar dos pasarelas a peticin de la Demarcacin. Ya lo advertimos en 2019 con una mocin que fue aprobada por unanimidad en el Pleno, y en los ltimos aos vecinos y colectivos han vuelto a alertar del mal estado de la senda y de los riesgos existentes, afirma el concejal Martnez, nadie actu.
Pero en 15 aos, entre 2004 y 2019, los vecinos no cesaron de denunciar la peligrosidad de la zona de construccin de la pasarela: sobre unas rocas por las que, tradicionalmente, pasaban los pescadores y los vecinos acostumbraban a pasear por un camino terrestre mucho ms seguro. Un mpetu y unas propuestas por parte de los polticos que, viendo la tragedia, quedaron en papel mojado.
Sin ir ms lejos, en 2014, arranc el proyecto de adecuacin de la zona impulsado por la Demarcacin de Costas y con un presupuesto de un milln de euros. La presin vecinal se reactiv al ver la dimensin de las actuaciones que estaban modificando el paisaje -como el hormigonado de muros de piedra, alterando as la tradicin paisajstica- y que calificaban de desproporcionadas. En marzo de ese ao, la modificacin del recorrido original (de 2004) afect a un recorrido de 10 kilmetros de longitud y se instal la pasarela damnificada. Una obra adjudicada a Dragados por la mencionada cantidad, pero siete meses despus la obra se detuvo por las protestas de los vecinos -constituidos en la Asamblea de la Sendera Costera (ADSC)- que sostenan motivos medioambientales y de seguridad.
De aquellas protestas se consigui redactar un nuevo texto dos aos despus. En 2016, este nuevo documento, refrendado por el Ministerio, recoga la postura de ADSC defendiendo la retirada de todos los miradores y pasarelas de la senda ya que sostenan que, adems, no se corresponda con la senda tradicional. La retirada propuesta nunca se efectu a pesar de que se recoga, por escrito, el aviso de la peligrosidad de dichas pasarelas: eran inadecuadas para el trnsito peatonal ya que se construiran a travs de dos grietas.
El silencio entre administraciones, pese a las advertencias de los vecinos, acabaron por saltar por los aires por la muerte de cinco jvenes: Eunate, Celia, Lluna, Luca y Xabier. De poco sirvi, el da anterior a la tragedia, de Fernando, un vecino que alert al 112 del mal estado de la estructura, percibiendo que si pasan muchas personas, con el peso, se va a hundir. El servicio, dependiente del Gobierno de Cantabria, dio aviso a la Polica Local, segn El Diario Montas.
Tampoco las advertencias de vecinos desde hace aos, de que los clavos que sostenan la estructura estaban oxidados y daados por llevar tanto tiempo expuestos a la intemperie del viento y el mar. Habr tiempo de dirimir responsabilidades, pero es evidente que no estamos ante un hecho imprevisible ni fruto solo de la mala suerte, denuncia Martnez.
Este concejal no pierde la oportunidad de ser crtico con un Ayuntamiento que no se ocupa de lo propio y mira hacia otro lado cuando se trata de otras administraciones, salvo para la foto de la inauguracin a la que la alcaldesa no falta.

